Energía y datos: centros de datos verdes en España
España se está convirtiendo en un puente entre Europa y Latinoamérica para infraestructuras digitales. El auge del cloud y la IA exige nuevos centros de datos, y 2025 trae una tendencia clara: sostenibilidad como requisito, no como extra. La combinación de renovables, clima favorable y acceso a redes troncales sitúa a regiones como Galicia, Aragón y Comunidad Valenciana en el mapa.
Los proyectos más ambiciosos apuestan por contratos PPA para garantizar suministro eléctrico renovable a largo plazo. Parques eólicos y solares cercanos alimentan instalaciones que diseñan su eficiencia desde el principio, con PUE objetivo por debajo de 1,2. Además, las nuevas plantas incorporan recuperación de calor para uso en invernaderos o redes de calefacción local, cerrando el círculo energético.
La refrigeración evoluciona. En zonas de clima templado se multiplica el free-cooling, que usa aire exterior gran parte del año. Otras instalaciones prueban inmersión líquida para servidores de alta densidad, clave en cargas de IA que demandan más potencia por rack. Esta innovación reduce el consumo y permite densidades antes impensables.
La localización importa. Cerca de estaciones eléctricas, fibra de alta capacidad y suelo con permisos ágiles. Los hubs se benefician de la cercanía a universidades y centros de FP, porque el empleo cualificado es crítico. Operación, seguridad, mantenimiento y redes crean demanda estable que impulsa la economía local.
La sostenibilidad no se limita a energía. La huella hídrica se monitoriza y se opta por sistemas de circuito cerrado, minimizando el consumo de agua. La transparencia gana peso: reportes de emisiones de alcance 1, 2 y 3, auditorías y certificaciones independientes se vuelven estándar para atraer clientes internacionales.
Para las empresas usuarias, alojar datos y aplicaciones en España reduce latencia, mejora cumplimiento y refuerza la soberanía digital. Para los municipios, los centros bien integrados ofrecen sinergias: calor residual, empleo y mejora de infraestructuras. El reto será crecer con cabeza, asegurando que cada megavatio aporte valor económico y social.
