Computación cuántica en España

Computación cuántica hecha en España: laboratorios, startups y pilotos

Por TechNews ES · 2025

España está consolidando un ecosistema cuántico propio con ambición europea. Lejos del ruido, 2025 muestra avances medibles: hardware en laboratorio con hojas de ruta claras, software que abstrae la complejidad y pilotos sectoriales que prueban dónde la cuántica aporta valor por encima de la computación clásica.

En investigación, grupos en Cataluña, País Vasco, Madrid y Comunidad Valenciana trabajan en plataformas de qubits basadas en superconductores, trampas de iones y fotónica integrada. La diversidad tecnológica es una fortaleza: permite explorar opciones mientras el campo madura. Los laboratorios españoles colaboran con consorcios europeos, comparten infraestructuras y forman talento que fluye entre universidad y empresa.

El hardware sigue siendo el gran desafío. Aun así, los logros en criogenia, control electrónico y corrección de errores son notables. Varios equipos han demostrado puertas lógicas con fidelidades crecientes y tiempos de coherencia que sostienen circuitos de mayor profundidad, un paso imprescindible para aplicaciones útiles. La fotónica, por su parte, avanza en fuentes de fotones indistinguibles y circuitos reconfigurables, claves para comunicaciones cuánticas y ciertas clases de simulación.

El software cuántico es la vía de entrada para la mayoría de empresas. Startups españolas construyen SDKs, librerías y servicios que se conectan a hardware remoto o simuladores de alto rendimiento. Su propuesta: empaquetar algoritmos variacionales, optimización combinatoria y química computacional de forma que un ingeniero “no cuántico” pueda experimentar. Además, se integran con entornos conocidos (Python, notebooks, APIs REST) y ofrecen benchmarking honesto frente a alternativas clásicas.

¿Y los casos de uso? Tres áreas concentran pilotos:

- Logística y energía: optimización de rutas, asignación de recursos y gestión de redes. Empresas de transporte y utilities españolas prueban formulaciones QUBO sobre instancias acotadas para comparar calidad de solución y tiempo de cómputo.
- Finanzas: valoración de carteras, detección de anomalías y generación de escenarios. Bancos exploran híbridos clásico‑cuánticos para reducir tiempos en simulaciones de Montecarlo.
- Materiales y pharma: simulación molecular a pequeña escala, con foco en catalizadores y baterías. Aquí, la colaboración academia‑industria es esencial.

La infraestructura también crece. Centros de supercomputación en España ofrecen acceso a simuladores cuánticos y a hardware internacional bajo acuerdos, facilitando la formación de equipos y la evaluación de algoritmos. La nube europea y las políticas de soberanía digital ayudan a que los datos sensibles no crucen fronteras sin garantías.

¿Qué puede hacer hoy una empresa española sin entrar en la hype? Tres pasos prácticos: 1) identificar problemas de optimización dura, simulación o machine learning donde el coste actual sea elevado; 2) crear un pequeño equipo de exploración (2–3 personas) con partners académicos o startups; 3) diseñar pilotos de seis meses con métricas claras de éxito, comparando siempre con baselines clásicos. La clave es aprender barato y rápido, construyendo capacidad interna para cuando la ventaja cuántica sea sostenida.

En talento, España parte con buen pie: formación en física, matemáticas e ingeniería competitiva, y programas de máster especializados que ya producen perfiles híbridos. La demanda crecerá no sólo en ciencia, también en producto, ciberseguridad poscuántica y gestión de proyectos. Precisamente, la seguridad es otra línea caliente: empresas adoptan desde ya criptografía resistente a cuántica en sus planes de renovación, un movimiento prudente ante el horizonte de “harvest now, decrypt later”.

El papel del sector público es catalizador: compra temprana, sandboxes y convocatorias orientadas a transferencia. La coordinación entre ministerios, comunidades y UE es clave para evitar solapamientos y asegurar que el tejido empresarial participa en la cadena de valor, desde componentes hasta servicios.

La computación cuántica no reemplazará a la clásica; la complementará. Igual que las GPU ampliaron el mapa de posibilidades, los procesadores cuánticos abrirán nichos donde ofrecerán ventajas específicas. El objetivo para 2025 en España es claro: preparar equipos, limpiar problemas, seleccionar partners y construir conocimiento. Quien invierta con disciplina hoy reducirá incertidumbre cuando la curva tecnológica se acelere.

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